Identificación de situaciones estresantes

En el artículo de hoy te hablare de la importancia de identificar todos aquellos factores tanto internos como externos que provocan que tu organismo eleve sus niveles normales de estrés,y como controlar cada una de ellas.

Reacciones desencadenadas por el estrés

A lo largo de un día normal de trabajo nos enfrentamos a distintas situaciones, buenas o malas, reales o imaginarias, que de alguna manera u otra van a provocar que nuestro organismo se estrese y se desencadenen una serie reacciones tales como: mareos, dolores de cabeza, cuello y espalda, alteración del sueño, problemas gástricos, sudores, taquicardia, sofocos, escalofríos, hormigueos en las extremidades, apatía, perdida de interés sexual, presión sanguínea alta, problemas articulares, desgano e irritabilidad; tan solo por mencionar algunos. Seguramente haz experimentado alguna o varías de estas reacciones cuando haz pasado por una situación de mucho estrés.

Determinar que situaciones están generando altos niveles de estrés

Para poder controlar todas esta situaciones de estrés, es muy importante tener bien claro el origen de cada una de ellas, ya que de esta forma te será más fácil darles solución. Para esto te recomiendo que hagas una lista de todas las situaciones que más te estresan. En esta lista deben de aparecer tanto situaciones físicas como imaginarias.

Como ejemplo de una situación física estresante puede ser algún problema en tu familia o en el trabajo, falta de dinero para el pago de tus deudas, problemas para trasladarte de un lugar a otro, etc. Te recomiendo que seas muy preciso a la hora de describir tu problema; supongamos que no tienes dinero para el pago de la mensualidad de tu coche, entonces este problema lo debes de describir como “Me preocupa que no tenga dinero para el pago de la mensualidad de mi coche”.

Una situación imaginaria generadora de estrés, puede ser un pensamiento negativo que de forma recurrente llega a tu mente provocando que tu cuerpo se tensione; por ejemplo, siempre que andas en la calle te preocupas demasiado porque piensas que puedes sufrir un accidente automovilístico, y es tanto tu temor, que ya dejaste de usar tu coche para ir al trabajo. Describe a detalle la situación imaginaria que tanto te estresa, así como lo hiciste con las situaciones físicas.

Analizar cada una de situaciones generadoras de estrés

Una vez que haz creado tu lista de situaciones estresantes tanto físicas como imaginarias, te propongo que hagas el siguiente ejercicio:

  1. Analiza a detalle cada uno de los problemas de tu lista y piensa en lo que tendrías que hacer para darle solución a cada uno de ellos, asigna prioridades.

  2. Te haz dado cuenta que algunos problemas se pueden solucionar de forma sencilla, para otros tendrás que tomar decisiones complejas, y unos cuantos no tienen razón de ser si enfocas las cosas desde otra perspectiva.
  3. Toma la iniciativa y empieza a dar solución a cada una de estas situaciones que tantos problemas están provocando en tu vida; tendrás que hablar con algunas personas, y quizás debas de dar por terminadas algunas relaciones, o acudir a un especialista para recibir apoyo cuando el problema este muy arraigado. Házlo ya, es por tu salud.
  4. Te recomiendo que realices ejercicios de relajación para empezar a controlar tus problemas de estrés. Te recomiendo el ejercicio de relajación Relajación total en tres pasos, una técnica de relajación si complicaciones

Cierro este artículo con la siguiente reflexión:

Cerrando Círculos del escritor Brasileño Paulo Coelho

” Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida! “

Espero que este artículo te haya sido de ayuda, por favor escribe un comentario, si hay algo que en particular quieras saber, dímelo, con gusto lo tomaré en cuenta.

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